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05 marzo, 2015

Carta de Cecilia Fuentes a Carlos Fuentes

Cecilia Fuentes Macedo (1962), hija del recientemente fallecido Carlos Fuentes, le escribe en el Día del Padre una carta que publicó el diario Milenio.

Fuentes Macedo es la única hija que sobrevive al escritor, producto de su primer matrimonio con Rita Macedo. Los dos hijos de Carlos Fuentes en su segundo matrimonio con Silvia Lemus, fallecieron.

Te presentamos el texto completo.

Querido Apá:

¿Habrás sabido alguna vez cuánto te quise y cuánto te extrañé siempre? Hace muchos años iniciaste una nueva vida con una nueva familia y por alguna razón, decidiste tratar de borrar de tu historia a mi mamá y a mí. Algo imposible porque existimos, porque tuvimos un pasado, porque compartimos momentos reales y porque sé que, a pesar de tu aparente rechazo al cariño y al calor humano, alguna vez me quisiste y me cuidaste. Ahora que leo las cartas que le escribiste a mi mamá durante los quince años que estuvieron juntos, lo compruebo. Siempre había un dibujito para mí, o palabras tiernas o de preocupación. Yo sé que jamás logré ser la hija que hubieras soñado, pero lo intenté. No. No soy ni alta ni guapa ni sofisticada ni delgada ni culta ni interesada en la política, pero hice mi mejor esfuerzo estudiando y trabajando, siempre tratando de que me abrieras un lugarcito en tu vida. Nunca lo logré.

Jamás pienses que no admiré y respeté tu brillantez, tu imaginación y tus logros. Fuiste un gran maestro y un gran amigo de muchos. Pero nunca te interesó aprender lo que significaba ser padre. Tú te lo perdiste y ahora sólo puedo imaginar la tristeza que te ha de haber causado el que yo, tu hija menos consentida, fuera la única que aún ronda por esta tierra.

Ya no estás con nosotros, pero te siento y te recuerdo todo el tiempo. Extrañaré las comidas domingueras en tu casa, el cómo contabas, actuabas, cantabas y bailabas la última película que habías visto la noche anterior, ya fuera de Tongolele o de Libertad Lamarque. Extrañaré tus escasas pero muy apreciadas llamadas telefónicas sin intermediarios, abrazar tu barriguita. Extrañaré tus dedos chuecos, el descifrar tu espantosa letra en esas gigantescas hojas de block amarillo dónde escribías tus libros que luego yo pasaba en limpio, el enviar tus manuscritos a las editoriales, verte bajar las escaleras, pararte de la mesa para ir a tomar la siesta o comerte un mango y cucharadas de cajeta.

Pero lo que más me duele es que nunca te hayas dado la oportunidad de conocerme un poco más… con mi simpleza, con mis bobadas, con esas cosas que somos los mortales normales. Me hubiera encantado que alguna vez visitaras mi departamento, mostrarte mis dibujitos, mis fotos y videos de viajes, que hubieras visto por lo menos un capítulo de mis telenovelas o de perdis soplarte los créditos y ver pasar mi nombre. Pero sobre todo, me hubiera encantado poder cortarte tus uñotas de Drácula y tocar a la puerta de tu casa sin previa cita, y pasar a darte un beso… sólo porque sí. Existe un reality show que se llama The Amazing Race donde equipos de 2 recorren el mundo compitiendo por llegar a la meta tras realizar tareas de lo más extravagantes. Cada vez que veía éste programa, me imaginaba que uno de esos equipos éramos tú y yo, compartiendo espacios y hazañas que podrían unirnos y permitirían descifrarnos. Pero no fue así. Me queda el consuelo de que tu último domingo lo pasaste conmigo. Que nos reímos y la pasamos bien. Que te emocionaste viendo en Youtube las protestas contra “el copetes” en la Ibero. Y ahora que tengo una gigantesca fotografía tuya del tamaño de mi comedor, te miro todo el tiempo y te platico lo que nunca pudimos platicar, y te muestro mis libros, mis dibujos, mi intimidad. Ojalá te hubieras dejado querer. Vieras que no es tan feo.

Hace unas noches me visitaste… o te soñé. Para mí es lo mismo. Te sentaste a mi lado mientras yo dormía, me despertaste y con una gran sonrisa y un sweater naranja que no puedo borrar de mi mente, me sonreíste feliz y me besaste mucho, mucho. Te vi tan contento que todas mis angustias desaparecieron. Y sé que donde te encuentres (aunque te hayas perdido las elecciones) estás feliz. No sabía que te gustaba la música disco. Lo digo porque te llevaste de corbata a un Bee Gee y a Donna Summer, y supongo que ahora, junto con Bradbury, escribirán algo fantástico. Si ves pasar a mamá, se bueno con ella. Siempre te adoró. A Carlitos y a Natasha, abrázalos bien fuerte. Y aprovecha la capacidad fiestera de la tía Lorenza que también anda por ahí y descubre un poco más a la abuela, quien era más rebelde y liberal y aventurera de lo que jamás te imaginaste. Cuídate, adiós o hasta pronto. Y por una vez, sin que puedas llamarme cursi, te deseo un feliz día del padre en la dimensión que te encuentres. Te quiero siempre con todo mi corazón. C.

09 julio, 2012

México Joven

En el año en curso se celebran 5 años del desarrollo del proyecto México Joven, cuyo objetivo principal consiste en promover el arte y la escritura joven de México en el extranjero, sobre todo en Polonia.
El proyecto comenzó formalmente en abril de 2008, con una beca postdoctoral que la Secretaría de Relaciones Exteriores de México le otorgó a Maja Zawierzeniec, egresada del Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Varsovia (2003) y doctora por la misma (2006). Desde los inicios su objetivo ha sido investigar y promover las creaciones artísticas (fotografía y pintura) y literarias (cuento y poesía) de los jóvenes (20-40 años) mexicanos en Europa, particularmente en Polonia.
El fruto directo de la investigación es la recopilación de los trabajos y trayectoria artística de (en este momento) alrededor de 400 creadores mexicanos en forma de la antología multimedia A través del espejo. Además actualmente se trabaja de manera más detallada el tema de la violencia y el arte en el contexto mexicano.
Una parte integral del proyecto la forman los Encuentros México Joven organizados de manera regular en distintas partes del mundo (hasta ahora en: Xalapa, México 2009; Varsovia, Polonia, 2009; Monterrey, México 2010; Valencia, España 2011; Cozumel, México, 2012; Varsovia, Polonia, mayo 2012) y que sirven, ante todo, como plataforma de intercambio de ideas para los participantes mexicanos, así como para promover el arte y la literatura mexicanas entre el público nacional y mundial.
Invitamos cordialmente a visitar los blogs de los encuentros recientes:

22 junio, 2011

Monsi después de Monsi

Elena Poniatowska
-Monsi, ya destruiste los brazos del sillón.
–Vais, si sales a la calle de nuevo, juro que no vuelvo a abrirte la puerta.
–Monsi, o entras o sales. No tengo todo el tiempo de la vida.
–Vais, rompiste las ramas más tiernas del limonero.
Monsi es un gato del género masculino, vestido de smoking.
Vais, atigrada, es mujer y es más bonita que Monsi, pero pesa menos, es clandestina, tiene una vida secreta, desaparece sin avisar y la primera vez que la busqué en la plaza de San Sebastián, en Chimalistac, grité por encima de las bardas, subí al campanario y por fin al tercer día regresó tan campante.
–¿Por qué me haces eso?
Monsi y Vais eran tan pequeños que cabían uno en la mano derecha, otra en la izquierda. Una guajolota enojada se disponía a sacarles los ojos en un corral de Tomatlán y los rescaté para traerlos a San Sebastián. Ahora padezco a los dos gatitos como padecí a Monsiváis, porque amarlo era padecerlo.
–Al rato te hablo.
–Marco tú número dentro de 10 minutos.
–Llámame tú el sábado.
–Voy a salir, te busco en la noche.
A la mañana siguiente intentabas de nuevo a ver si tenías suerte de encontrarlo por teléfono y del otro lado de la bocina fingía la voz:
–No está, salió en la madrugada a Madrid, soy su tía María.
En la tarde, era fácil reconocerlo en el Vips de la avenida Tlalpan, a la altura de San Simón, frente a unos frijoles caldosos.
–¿No que habías ido a España?
–Ya vine.
Entonces la letanía se iniciaba:
–No llegaste.
–No llamaste.
–Te esperé dos horas.
–Me plantaste.
–¡Cómo eres malo!
–¡Qué malo eres!
Invitarlo a comer era otra forma del suplicio:
–No vayas a llegar tarde.
–¿A qué hora dijiste?
–A la normal, a mi hora, a las dos y media. Tú eres el plato fuerte.
Llega a las mil, para merendar. Y si uno reclamaba, decía:
–¿No dijiste que a tu hora? Esta es tu hora.
El sonreía con su cara de gato.
Ahora dos gatitos recogidos son la presencia total de Monsi en la sala, en el comedor, en la recámara, en la escalera, en los pasillos, en la cocina, en el lavadero, a todas horas, en todo momento, día y noche. Digo Monsi y Vais 10 o 20 veces al día. Los dos nombres resuenan entre el piso y el techo, el cielo y la tierra, son un encantamiento que repito una y otra vez, un conjuro contra la ausencia, una pócima que disminuye la soledad. Imagino que Monsi, que era un hombre ciudad, como lo llamó Adolfo Castañón, ahora mismo sube al Metro, está parado en la esquina de San Simón y le hace seña a un taxi, se citó con El Fisgón en la Zona Rosa, está por ir a comer a casa de Iván en la calle de Amatlán, donde por cierto va a llegar tarde, para variar.
Antes de junio de 2010, a las siete de la mañana, si sonaba el teléfono, corría yo, sólo podía ser él. Monsi se convirtió en el consejero áulico de Marta Lamas, de Chema Pérez Gay, de Iván y de Nelly Restrepo. Hoy por hoy su risa matutina hace una gran falta, una falta horrible. Lloraba de risa y su risa tenía mucho de gato, una risa única que ojalá y haya quedado grabada. Imitaba a unos y a otros, Y antes de colgar decía.
–¡Qué mala eres!
–¿Yo? Pero si todas las malditeces las dijiste tú. Yo sólo reí.
–Eres mala, de veras, mala como nadie, eres lo más malo del mundo.
Hace dos días, el viernes 17 de junio en la noche fuimos a una ceremonia íntima a El Estanquillo, convocados por su director, Moisés Rosas, la tía María, Beatriz y Araceli, Rubén y Mauricio, Carlos, Chema y Lilia, Marta Lamas, Consuelo y Julia, Carlos Bonfil, Jenaro Villamil, Jesús Ramírez, Alejandro Brito, Victor Acuña, Armando Colina, Rodolfo y Jesús, porque las cenizas de Carlos iban a depositarse en una urna.
–Es una ceremonia privada, de muy poca gente.
La urna la hizo Francisco Toledo y su forma, su volumen, su redondez de tierra, la convierte en un abrazo, un recibimiento excepcional. La urna acoge, cobija, se ahonda, suena a barro. Lentamente pulida, brilla trabajada por las manos del buen alfarero, del creador y del artesano, del que sí sabe hacer las cosas y, sobre todo, sabe rendir homenaje al amigo. Es una urna de extraordinario carácter que refleja los muchos experimentos técnicos que ha hecho Toledo con el barro, la madera, todas las sutilezas de la materia, pero sobre todo el sagrado sentido de la vida. Cuando la vi pensé que William Blake le cantaría como al tigre que brilla en la selva de la noche y le pregunta qué mano inmortal lo hizo, quien construyó su temible simetría. En realidad, la urna es un gato que se redondea sobre sí mismo para dormir su larga vida de siete vidas. Envuelto en su cola, su pelambre resalta por encima del barro y su cabeza de gato tiene la cara del Monsiváis de los buenos días, el que sonreía. A Toledo le preguntaban: ¿Quién hace el prólogo de tu libro? Monsiváis. ¿Quién presenta tu exposición? Monsiváis. ¿Quién va a escribir el catálogo para la muestra en Los Ángeles? Monsiváis. “¿Quién quieres que te acompañe? Monsiváis. ¿A quién invitamos al mitin? A Monsiváis. ¿Para quién es este cuadro? Para Monsiváis. “¿Quién quieres que acabe con el gobernador? Monsiváis. ¿De qué quieres que se hable en el encuentro de intelectuales? De Monsiváis. En la urna están todas las respuestas de Toledo a Monsiváis, el amor al coleccionista, el amor al crítico, la devoción al pensador, la admiración por los escritos de un hombre que logró catequizar a los indios remisos. Toledo, el pintor de las tenaces raíces zapotecas, también llenó la urna de iguanas, de mariposas, de tortugas, de peces, de jaibas, de cangrejos y los puso a cantar al unísono. La urna tiene símbolos ocultos, códices y máscaras del México antiguo, la urna es un organismo viviente en el que todo se corresponde, el agua que sigue cantando en el barro, las sutilezas de la materia, su complejidad, responden a las huellas digitales de las yemas de los dedos de Toledo que moldearon esta corona mortuoria. Porque en verdad, la urna es una corona. Y en verdad también, sólo Toledo podía coronar a Monsiváis.
De tanto escribir sobre movimientos sociales, el propio Monsi se ha vuelto un movimiento social. Cada vez que nos reunimos la conversación termina girando invariablemente en torno a Monsi. ¿Qué tiene Monsi que nos jala como una central de energía, como una centrífuga que nos hace picadillo en torno a sus aforismos, sus sarcasmos, las horas de su vida, sus prodigiosas mentiras, sus prodigiosas verdades?
Me atrevo a una respuesta. Monsi iba directo a la esencia, su gran entereza, su lucidez implacable, su inteligencia crítica, su falta de poder personal y su total ausencia de privilegios, lo convirtieron en defensor de los derechos civiles, en el intelectual que más y mejor supo protestar por las violaciones a los derechos humanos, en el ciudadano que mejor denunció la inmensa ineptitud y la codicia rampante de los políticos que nos gobiernan, el que le dio una buena bofetada a la demagogia monolítica. Por eso, sus seguidores, también somos, en cierto modo, un operativo a futuro, al que se le unen todos aquellos que Monsi congregó, Salvador Novo y Chano Urueta, Ramón López Velarde y Carlos Pellicer, José Emilio y Cristina Pacheco, Alejandra y Enrique Florescano, Guillermo Prieto e Ignacio Ramírez, María Félix y José Alfredo Jiménez, Tongolele y María Conesa, Rogelio Naranjo, Rius y El Fisgón, Carlos Fuentes, Cantinflas, Renato Leduc, Sergio Pitol y Luis Prieto, Carmen y Magdalena Galindo, Julio Scherer, Braulio Peralta, Vicente Rojo, Neus Espresate, porque mejor que nadie, Monsi nos metió a todos en la misma bolsa, de la periferia al centro, de la cultura popular a la de la Sala Manuel M. Ponce, nos sacudió para cubrirnos de papelitos de colores y de serpentinas y ahora somos esta piñata medio deshilachada que ustedes ven, hoy domingo 19 de junio de 2011, a las 12 del día, en este estrado dentro del mítico Palacio de Bellas Artes, que a diferencia de nosotros, los aquí presentes, como es de oro y mármol, nunca, nunca se va a morir.

*Texto que leyó Elena Poniatowska durante el homenaje que se rindió ayer a Carlos Monsiváis en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes

25 octubre, 2010

Alí Chumacero. En el jardín de las cenizas


Foto
Nadie ha sabido decirnos con certeza de dónde viene la voz que habla en los poemas, desde qué sitio de la realidad se dirige a nosotros. Es común afirmar que ningún poeta se parece a sus versos. No es menos cierto que tales páginas no existirían sin la única e irrepetible experiencia vivida por esa persona concreta.
Será difícil hallar un comentario sobre Alí Chumacero que no se asombre ante el contraste entre una actitud personal amable y expansiva, antisolemne mucho antes de que se inventara el concepto mismo de antisolemnidad, y una obra tan austera y doliente como la suya.
Una posible explicación es que desde sus orígenes remotos la poesía lírica sirve, entre otras cosas, para concentrar toda la negatividad del mundo. En cualquier época hay muy pocos poemas alegres. Existen, claro está, versos jocosos pero siempre van dirigidos en contra de alguien. La dicha se basta a sí misma, no necesita de celebraciones. El placer que derivamos de los poemas, aun o sobre todo de los más sombríos, nunca es resultado de su tema sino de su arte verbal.
Así, en la poesía mexicana se hallarán pocos libros tan disfrutables como Palabras de reposo, siempre y cuando estemos dispuestos, no tanto a leer sin prisa cada uno de sus poemas.
Alí Chumacero ha pasado su vida haciendo los libros de los demás, es decir transformando los originales en piezas tipográficas, pero sólo quiso darnos tres propios: Páramo de sueños (1944), Imágenes desterradas (1947) y Palabras en reposo (1956). En ellos está toda su obra breve y admirable.
A uno le hubiera gustado seguir leyendo siempre nuevas páginas de Chumacero. Sin embargo su decisión no nos privó de su poesía de madurez, ya que fue un poeta cabal desde su aparición en 1940 con Poema de amorosa raíz. En menos de veinte años hizo lo que tenía que hacer, dijo cuanto tenía que decir.
En torno suyo se ha tejido la costumbre de afirmar, para alabarlo, que es el Juan Rulfo de la poesía mexicana y su prestigio crece con cada nuevo libro que no publica. Como los versos interesan a menos personas de las que se preocupan por la narrativa, Chumacero ha podido guardar silencio sin molestias ni expectativas por la siguiente colección de poemas. Nada tan lejano a Rulfo y a Chumacero –ambos nacidos en el mismo 1918– como la idea de una carrera literaria. Ambos escribieron por necesidad interior y enmudecieron una vez escrito, inmejorablemente bien escrito, lo que debían expresar.
Es irresistible la tentación de comparar sus tres libros a estrellas solitarias que brillan con luz propia en el cielo de la poesía de nuestro idioma, o bien a islas rodeadas de silencio por todas partes. Silencio y soledad son el marco propicio para que resuene la elocuencia sin énfasis de sus poemas y quebrantes las tinieblas una luz que no enceguece sino ilumina.
En Páramo de sueños e Imágenes desterradas hay una continua tensión entre la inmovilidad que se eleva y el movimiento que se abisma, entre el sepulcro como destino final de toda carne y el deseo en que la vida se afirma al negar la fatalidad de la desdicha. Estos poemas son muchas veces monólogos dirigidos a un que es casi siempre una mujer lejana o a punto de alejarse. La dicción y el fraseo provienen en parte de los poetas españoles de 1927 y los Contemporáneos mexicanos, en especial Xavier Villaurrutia. No obstante, Chumacero encuentra su propia voz desde sus primeros pasos y en ella resuena una sentenciosidad bíblica nada frecuente en la poesía de lengua castellana.
Este Páramo de sueños, escenario en que arden y fluyen los poemas juveniles de Chumacero, es la Tierra Baldía de las dos guerras, las que termina cuando él nace y la que comienza cuando publica sus primeras páginas. En ellas establece como defensa contra la arrasadora tempestad de la Historia una atmósfera de cuadro postsurrealista. La desnudez que evocan esos poemas es la misma de sus medios expresivos. Se trata de una poesía despojada de todo brillo ornamental y de toda facilidad rítmica (o arrítmica). No tiene los resplandores del diamante sino la naturaleza serena y sólida del mármol.
Si la poesía juvenil de Chumacero no es difícil sino exigente, la obra de madurez –llamemos con un término convencional a la escrita entre 1948 y 1958-, cuando Salón de baile y Alabanza secreta aparecen en la segunda edición (1966) de Palabras en reposo, pide una colaboración tan absoluta que sólo puede llamarse complicidad.
Palabras en reposo es uno de los libros más originales de la poesía castellana en general y mexicana en particular. Fuera de nuestro ámbito está aún por descubrirse como otros dos grandes libros de aquel mismo momento: La insurrección solitaria (1953), de Carlos Martínez Rivas, y Contemplaciones europeas (1957), de Ernesto Mejía Sánchez.
Con la distancia de los años Palabras en reposo surge como una obra maestra impredecible e irrepetible. Por sí sola explica y justifica el posterior silencio de Chumacero. En estos poemas llega a no parecerse sino a él mismo pero alcanza también un punto sin retorno.
Por otra parte, este libro de un poeta por completo lírico –es decir subjetivo, intimista, monologante– es el más cerrado y al mismo tiempo el más abierto, aquel que deja entrar al nosotros y está lleno de personajes, invadido por las penas y los goces del prójimo. En su aparente pureza, en el sentido del abate Bremond, es también el más impuro y el más contaminado” de realidad. Poemas que sólo quieren ser poesía pero a su manera sutil son también realistas y en cierto modo narrativos.
Una breve historia puede leerse inscrita en el revés de cada poema. Pero de poco sirve decir que el gran responsable del peregrino es un canto epitalámico invadido por ecos de oraciones fúnebres en que se predice para los que se unen no el porvenir de los cuentos de hadas, sino la dificultad de la convivencia humana y el final despeño de la esperanza.
O que el extraordinario Monólogo del viudo es el lamento de un hombre que ha perdido a su mujer, muerta cuando le practicaban un aborto. La poesía no cuenta (para eso está la narrativa), nos hace participar desde dentro en una experiencia ajena, apropiarnos de ella, materializarla por medio de una lectura que es el menos pasivo de los actos.
Estas palabras no descansan en la inercia ni la inmovilidad. Su reposo es el poder de transformación que Heráclito asignó al fuego. La poesía de Alí Chumacero será siempre nueva en cada lectura y para cada persona que tenga el privilegio de acercarse a ella.
Fragmento del prólogo de Poesía, antología del Fondo de Cultura Económica. El autor otorgó el permiso para su publicación en este espacio.


Poema de amorosa raíz

Alí Chumacero

Antes que el viento fuera mar volcado,
que la noche se unciera su vestido de luto
y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo
la albura de sus cuerpos.

Antes que luz, que sombra y que montaña
muraran levantarse las almas de sus cúspides,
primero que algo fuera flotando bajo el aire,
tiempo antes que el principio.

Cuando aún no nacía la esperanza
ni vagaban los ángeles en su firme blancura,
cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios,
antes, antes, muy antes.

Cuando aún no había flores en las sendas
porque las sendas no eran ni las flores estaban,
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,
ya éramos tú y yo.


Poema de amorosa raíz fue el primero publicado por Alí Chumacero. Se publicó en la revista Tierra Nueva, núm. 1. Enero-febrero de 1940.

02 marzo, 2010

Memoria

Estoy aquí, en la casa, a solas.
Aquí están los muebles, el aire, los ruidos.
Tengo un sentimiento tan transparente
como el vidrio de una ventana.
Es como la ventana en que miraba la nieve al amanecer,
hace muchos años, cuando era niño,
y pegaba la cara contra el cristal y comprendía toda la vida.
Es un deseo en calma, como la tarde.
Es estar como están todas las cosas.
Tener mi sitio como todo lo que está en la casa.
Perdurar el tiempo que sea, como las cosas.
No ser más ni mejor que ellas.
Sólo ser, en medio de la mi vida,
parte del silencio de todas las cosas.

Por Carlos Montemayor
1947-2010

27 octubre, 2006

Tentacuenpecata

Leontinas de cuecillum

“Culpable”, señalado por el dedo de Dios, herido de muerte genealógicamente, desgarrado en el alma y atrapado en esta carne que nunca será más suya de lo que hoy es. Nació culpable, ¡¿pero es inocente por vivir?! Sólo la vida purgará lo que la muerte germinal condenó.
Hay momentos en que mi carne me desconoce, hay momentos en que la desconozco y como autómata siento plegarme a capas de polietileno, absurdas pantomimas y pliegues de carne que desconocen mis deseos, pero me sumerjo a los labios del abismo, a lo inhabitable y contorsiono mi cuerpo queriendo penetrar lo inefable, lo hermético, lo sagrado. Creyendo que en el semen está el religar de lo trascendental. Me sumerjo en la íntima grieta abierta al atemporal olvido del yo, sólo para ser expulsado una y mil veces. Y después, sólo, el vacío, solo en el alma con el cuerpo mezclado en sudor y ella a mi lado. Ella que me murmura al oído lo que no quiero escuchar. Impertinencias, pertinencias que ya no son más del mundo, este mi mundo. Su aliento, su sudor, su grieta-oráculo son los ojos de la medusa, los buitres prometeicos que me devoran, que me dan nausea y vértigo.
Es cuando me levanto y quiero escapar del lugar del crimen, de la aberración, de la blasfemia. Pero una voz me detiene: -qué hora es- Es la hora de tu muerte, es la hora de quitarte el pivote muñequita de plástico, pienso mientras una mano surgida de entre las sombras toca mi hombro y me hace girar la cara, sólo para ver unos ojos impacientes de amor. Oh sorpresa, no son los ojos de una perra, de una gata, son los ojos de la muere, son los ojos de la perdición, del abismo que me desafía y me increpa a caer. Son los ojos del reproche de la culpabilidad con la que nací. De pronto me invaden las enormes apetencias de hundirme nuevamente en sus labios, en su intimidad hasta perderme, hasta rasgar lo que queda de hombre, de prorrumpir furtivamente en lo sagrado, de lo que fui separado. Pero me invade la angustia de ser expulsado, de ser arrojado y vomitado por las entrañas del receptáculo del paraíso. Pero qué importa, qué más da, una y mil veces lo haré, me asomaré por esa ranura para picarles los ojos a los dioses. Entro furiosamente a la abertura, bruscamente, como la última y primera ocasión, sin más rezos ante lo sagrado, sólo, sólo un prorrumpido suspiro, tan largo y profundo que temo que el alma se salga para quedarse en lo sagrado. A cada acarreo de mi cuerpo los trozos de mi cuerpo se desbaratan y se amasan con el sudor, mi alma se condensa a punto de explotar y ser arrojada. El fuego sagrado invade mi ser, mi espalda, mi próstata y el rostro se contrae a su forma primigenia. A lo lejos y a lo cerca se ve el túnel, la puerta, la abertura por la que fui arrojado a morir y condenado por mis pecados. Cada espasmo, cada contracción se hace eterno e instantáneo. Pero ya está, ahí está, ya viene, el principio del fin, el fin del principio. Soy yo y lo sagrado, lo eterno, la inocencia, el cuerpo virgen y purificado, la inocencia del juego, soy yo con mi yo, con mi auténtico ser, es mi alma y mi cuerpo, sin ninguna atadura, sin ninguna separación. ¡Siiiiiiiií, eso es! “¿Me amas?”, una voz impertinente y vulgar, una voz salida del mismo infierno y como demonio susurra a mi oído “¿me amas?”. O Dios, ¿o demonio?, el camino se veda, las sendas se cierran, la abertura a lo sagrado sólo se vuelve carne y tus formas se condensan para convertirse sólo en el rostro de ella. Y como lucifer me proyecto al abismo que es esté siempre, sólo para darme cuenta que estoy solo, que esto es sólo carne, que es sólo sexo. Sólo para despreciar una vez más mi cuerpo. Sólo para hundirme una vez más a la condena del pecado con el que nací, con el castigo de buscar la redención de lo que perdí antes de nacer, con la cruz de purificar la existencia en esta vida. Ahora sé que sólo es sexo, que las sendas se cierran porque nunca se abrieron a lo hermético, a lo sublime, a lo sagrado, lo que se abrió fue sólo carne. Y debo salir huyendo de la zona del crimen, del pecado, de la blasfemia, debo salir para cumplir mi condena, debo salir de esa grieta que me condenó al pecado.
“OH señor, estarás en la punta de mi lanza, OH señor, seré sólo pecado y alma. OH señor, confieso que sólo he sido un pedazo de mi carne, una extensión de mi pene”

24 julio, 2006

Niña Rosa

A Karely
(por tus dulces mentiras que ahora extraño.)


Doy un paso dentro de una calle solitaria, me veo reflejado como sombra, frágil, el viento que acompaña tu recuerdo podría tirarme en la alcantarilla, bajo la sombra donde dios no pudo poner sus divinas manos hechas mierda.Camino solo con el riesgo de morir taciturno en cualquier rincón del mundo. Avanzo, busco mi casa, no está donde la dejé, camino muchos kilómetros, ya ha pasado el día, la noche, se ha ido la luna a ocultarse a cualquier espacio negro de mi conciencia. Al fin descubro un lugar donde hay ratas, se que ahí es mi casa, meto la llave, entro, ahí me esperan rostros muertos, algunos otros cansados por cargar tanta eternidad.
Entro al cuarto que parece ser mío. Lo reconozco, es una habitación oscura donde las putas del mundo guardan sus pedazos de carbón quemados en los corazones solitarios de hombres como yo; dentro del cuarto me recibe una gran colección de mariposas mutantes, son en realidad cuerpos de mujer con alas quemándose que mantienen encendida la mecha de mis desquicios. Hay, a un lado, una mesa negra, arriba, en el techo, colgando de cabeza una cama, en el piso esta otra, la del techo es en la que duermo, la del piso sirve sólo para que tu recuerdo estúpido de niña rosa duerma con las piernas abiertas, tal vez mientras agonizo mi miembro que desgarrado escurre su sangre, te penetre, te parta en dos para que nunca pruebes las mieles de la redención.
Mi cama la sostiene una araña que de vez en cuando chupa mi sangre. La mesa normal sostiene las letras que a veces se queman taciturnas sobre tu sexo. Estoy sentado en el techo, de cabeza, cerca de mi cama, recuerdo lo qué hice, lo escribo.
Me desprendo, viajo al suelo, comienzo a volar, la habitación es azulosa, doy muchas vueltas alrededor, entre una cama y otra, me detengo, estoy desnudo, boca abajo, dejo caer al piso la eternidad que atraviesa tu vientre de niña estúpida.
Por Abismo

26 junio, 2006

Libélula

Escrito por: Jorge Esteban L. García
Foto: Elignaro


Algo me dice que el corazón se rompe cuando lo queremos ver de cerca, porque ya no se advierte la sangre como forma de vida sino como objeto de estudio; pero ha la ciencia que nos ha dado tantas explicaciones. Pero ha la pasión que nos ha dado más, como todos los otros seres del planeta, que están allí simplemente para cumplir su función en un mundo que nosotros (seres que tenemos la función principal de amar y estar concientes), hemos hecho pedazos.

Foto: Elignaro
Después de muchas tardes en que no sé nada de las libélulas, una cae "felizmente" muerta en una de las ventanas donde trabajo. Tiene muchos colores y detesto agarrarla, me da miedo tomar a los insectos, no sé por qué. Las ventanas se quedan abiertas algunas noches y permiten la entrada de muchos seres, dicen que fantasmas, animales extraños, bestias desconocidas, y otros, por eso mi temor.
Habrá que enseñar a la mosca a salir de la botella, con ella no hay problema, de seguro hasta me las he comido. Porque la sopa sin mosca no es sopa. Sobre todo de fideo, a veces cae en la de letras, pero por lo regular es en aquella. En la de codo también cae seguido, las moscas saben en que lugar aterrizar.
Lejos del temor, haciendo caso de mi admiración, observé con detenimiento sus alas y son como muchas telarañas demasiado bien organizadas, me sorprende ver esa malla color negro. Tienen la forma de esas medias que usan las putas para cachondear al toro. Cómo es la naturaleza. En el mar hay cada cosa, tan extraña, sin medias. Y pensar que en una biblioteca encontraría algo más traumante.
Los ojos gigantes aún se notan felices. No sabía que los insectos murieran en ese estado anímico. De seguro se debe a que no se preguntan por la felicidad.
Después de haber causado mucho revuelo entre mis sobrinas, lo han tomado como un juguete, al que llevarán a la escuela para presumirlo (es más interesante que una barbie), seguro. Sabían de hormigas, moscas, abejas, arañas, "vobiras", etc., a su edad cada ser nuevo es magia, como el unicornio que siempre les he prometido encontraré. Sí existen los unicornios, los he visto. Bertrand Russell se atrevió a ver uno, y no estaba borracho.
Libélula con ojos gigantes, siguen felices a pesar de su muerte, tenía que hacerlo algún día, pero lo más bello es que al fallecer sus alas quedaron abiertas y completamente expuestas, luciendo toda su belleza e ingeniería. Los colores no se han ido, es más, cada vez lucen mejor; e insisto en ello porque me sorprende cuanto desvaloramos la naturaleza.

Foto: Elignaro

Cómo la pintaría el maestro Toledo, cómo lo pintaría esa dama de ojos negros o la de ojos claros, o la rosa desconocida del otro día, o la mano que perdió al cuerpo.
Ya se siente demasiado vista, necesita descansar en su misma naturaleza, cada que la muevo pierde una pequeñísima parte de su cuerpo. Nuestras uñas también se pierden, son células de tiempo. Uno que otro peñejo y algunos dientes; el pelo y la fuerza; después no sé. Macondo no se pudo hacer realidad, a pesar de que existe en el tiempo.
Murió dentro de una biblioteca, como muchos insectos más, como muchos roedores, como muchas aves, como muchas letras, necesita estar allí, donde nació: cerca de la naturaleza. Nunca debajo de montones de tierra, nunca en el fuego. Jamás encerrada en las páginas de una enciclopedia.


Foto: Elignaro

06 junio, 2006

Barba partida a la mitad

Alma de loca/Desconocido cyber espacio
Los siguientes poemas fueron escritos por una extraña norteña, conocida en el mundo underground de la poesía como Buba (su verdadero nombre es Norma Alarcón). Se han seleccionado estos dos poemas a causa de la anecdótica carrera de esta ninfa, a quien los bares de Chihuhua inspiran con sus imágenes paradójicas. Los dibujos presentados son robados de algún lugar de la Internet, espero el autor nos disculpe por la falta de referencias. El asunto es que se relacionan con la poesía de la Buba.

Divina mujer de agua negra
Eres barata
5.50 y psss ya me hablaste
y te me vienes toda
místico tinte
azúcar dinamita
Celia Cruz no sabia de que hablaba
¡Oh mi robusta mujer de 600 mililitros
de vestidos rojos cortos
boca abierta
privada
la taparrosca te encierra
no deja que se vaya la prioridad de tu esencia
¡oh dulce sodio de mis días
que sean eternas las burbujas en mi boca




El pecado sin morder/Desconocido lugar del cyber espacio

Pretexto
aquí estamos
amigo
con el pretexto de embriagarnos
de acompañarnos la soledad un poco
le hace falta magia a la vida decimos silenciosos
cada vez que nos pasamos el cigarro
una prostituta está en el fondo del vaso
en el fondo de la cantina
se convierte en el pretexto perfecto para hablar de la jodidés
nunca de la nuestra
casi puedo oír como te cruje la existencia en los huesos
no te duele pero creo te lastima
quisiera darte un abrazo decirte que siento el invierno
pero entiendo se trata de pasar un buen rato
la buena vibra dices
ya casi huele a muerto
no hay problema amigo
yo pago la siguiente
para cobijarnos del pretexto juntos

12 enero, 2006

SIMPATÉTICA HISTORIA NAVIDEÑA




Paz y amor y buenos deseos se venden en televisión con mujeres buenotas y tipos vestidos de pingüino retacados de lujos.


Sucede que el día en que nacío Jesús, el canal de la "Estrella de Belén" necesitaba de un niño que conmoviese a los televidentes (y no es que Jesús tuviese un defecto o un atributo especial, lo que pasa es que sus padres eran miserables, tanto que nació en el IMSS en un pasillo retacado de gente, enmedio de bueyes y burros. Éste fue el tiro de gracia para la institución pública, ya que poco tiempo después se privatizó y ya no nacieron niños en los pasillos debido a que simple y sencillamente tenían paso los que pagaban con dinares (dólares)).


Pues bueno, el canal de la "Estrella de Belén" le dió el nombre del "divino", ya que con su nacimiento había disparado el rating del Teletonto y también había acabado con una institución totalmente anacrónica y deficiente. Después de esto, con el patrocinio de Coca - Cola, su familia tuvo una casa "FEO", con la única condición de que la imagen y comercialización de toda la vida de Jesús pudiera ser explotada sin consideración alguna o, en su defecto, retribución para él mismo. Fue entonces como vivío Jesús y su familia en un mugroso pesebre.


En ese acontecimiento llegaron Melchor, Gaspar y Baasaltar. Los tres eran bien cuates, se habían conocido desde la primaria, fueron porros del CCH y por medio de favores fueron escalando hasta que Gaspar se hizo rico de la noche a la mañana e instaló su empresa constructora, hacía contratos exclusivos con el gobierno de Belén. Baasaltar, como bien dice su nombre, se dedicó a la peligrosa vida de la extorsión y de vez en cuando impartía lecciones de comportamiento a alguno que otro vecinillo de cuarta que se oponía a sus propósitos. Y mientras tanto Melchor se convirtío en el rey de los ambulantes con la ayuda de sus dos compadres.


El canal de las Estrellas de Belén transmitío cómo Baasaltar y Gaspar le dieron los regalos al niño Jesús. El objetivo final era el de promover su candidatura, uno para diputado y el otro para senador. Melchor no quizo salir en la foto, decía que los medios le daban una mala imagen.


Fue en el día de nacimiento de Jesús cuando Melchor conocío a José y lo jaló para su gremio.


José antes de conocer a Melchor, era carpintero sin trabajo estable, pero con su adhesión al gremio puso un comercio de bienes espirituales importados en un local flexible y libre de impuestos, en otras palabras, tenía un puesto ambulante de vírgenes y santos hechos en China; su ilusión era la de sacarse un día el Progol o por lo menos que le llegara un día la microayuda del microgobierno, para que su microempresa creciera y que compensara de una buena vez las macrochingas que se ponía con su familia. La madre de Jesús también trabajaba en el puesto ambulante de santos y vírgenes, su nombre era María y vendía hotdogs, y digo que vendía ya que un día se armó una broncota; sucede que un día llegaron los SRG (Soldados Romanos Granaderos, cuyas siglas también se podrían leer como: Son Re Gandallas) y quitaron a todos los mugrosos ambulantes de las calles del Centro Histérico. El dueño de Belén, Slim Herodes, compró todos los edificios y templos de la manzana, y en su lugar se instalaron cinco plazas comerciales con 88 salas de cine, restaurantes y todo lo demás que los habitantes de Belén deseaban según los estudios de mercado; sin embargo y a pesar del desprecio a los ambulantes, Slim Herodes necesitaba mano de obra y se las ofreció a los ambulantes. Con la compra del Centro Histérico se convirtio en enemigo de los Reyes Magos, pues Gaspar y Baasaltar ya estaban contendiendo para Secretario y Gobernador de Belén y eso afectaba los votos que les podía dar su aliado Melchor. En otras palabras, la dignidad del gremio no es que tenga precio, sino que ya se había vendido desde hace mucho tiempo. Fue entonces como se desató una campaña de persecución y desprestigio por parte de Slim Herodes, provocando la campaña "Salvemos a nuestro Centro Inocente" en su canal de las estrella de Belén, -era dueño de todo y mostraba una ciudad hermosa, bella. "No más tráfico, extorsión, manipulación y demás". Total, obtuvo la complacencia de la sociedad y la justificación adecuada para mandar a madrear a los ambulantes que se la tenían bien merecida.
Los Reyes Magos recibieron a los Soldados Romanos Granaderos con bombas molotov, palos, piedras, etc. De ambos lados murieron muchas personas, tanto granaderos como ambulantes. (Con el tiempo se hizo una película sobre ese día y se llamó "Santos inocentes.") Después de la soberana tranquiza, tanto los Reyes Magos como Slim Herodes realizaron negociaciones. Los Reyes Magos llegarían al gobierno de Belén a cambio de que el Centro histérico fuese desalojada de ambulantes. En su lugar los ambulantes tendrían que ocupar los locales de las plazas comerciales, propiedades de Slim Herodes. Slim Herodes consolidó su poder, Gaspar y Baasaltar fueron gobernadores de Belén, Melchor se convirtio en Secretario de Finanzas del gobierno de Belén, el canal de las estrella de Belén seguía haciendo Teletontos y demás pendejadas. Mientras tanto, Jesús y María ahora ya tenían un local cuya renta pagaban a huevo, con un chingo de deudas y, además, trabajaban todo el día como todos los comerciantes establecidos.


En tanto, Jesús, cuando creció, huyó de Belén hostigado por la explotación de su imagen y persona. Se integró desde muy chico en un teatro ambulante y recorrió el imperio romano. Con el tiempo entró en el glamoroso mundo del cine, su primera película como actor secundario fue "El río Jordán", protagonizada por Juan Bautista. Le siguío escalando hasta alcanzar un papel protágonico con el director San Lucas en "Las bodas de mi carnal". Con el tiempo fue mejorando la calidad de su películas hasta convertirse en todo un ídolo con la saga de 12 películas denominadas como "Pasión y muerte". Fue entonces tan famoso que cada habitante del imperio romano tenía un retrato del sex simbol. Ganó mucho dinero y logró que sus padres (José y María) tuvieran su propia fábrica de artículos religiosos, ésta prosperó tanto que tuvieron que hacer varias sucursales, administradas por Pedro, empleado de confianza.


Mas Jesús no vivío del todo tranquilo ya que, como bien sabemos, los de Coca- Cola tenían su imagen y comercializaban con ella, se peleó tanto con ellos que un día los agarró a chingadazos afuera del negocio de su padre. Jesús los llamaba despectivamente como "fariseos" y "mercaderes". Nunca se resolvió su problema legal y se dicen que lo martirizaban la angustia, el stress y los excesos que provocan la fama. Al parecer Jesús murío en un accidente aéreo cuando despegaba su avión en plena grabación de la "Ascención", pero curiosamente nunca se encontró su cuerpo. Muchos dicen que está fue sólo la simulación de su muerte con el fin de solucionar de una buena vez las interminable persecuciones que sufría tanto de fans como de fariseos. Algunos mencionan que se retiró a una mansión secreta a la que sólo su familia, los amigos y algunos cuantos iluminados pueden entrar. Otros tantos mencionan que prepara la mejor cinta del mundo que daría fin a la historia del cine, los títulos que se manejan para tal trabajo mítico son: "Jesús: el regreso", "La saga del padre, el hijo y el espiritu" o "Apocalipsis".
Por: Alejandro Palacios

23 noviembre, 2005

Historia De Una Aventura Casi Literaria



Historia

Revista publicada por alumnos de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (sin ayuda alguna de las autoridades de ésta), que hasta el momento lleva cinco número y está en trámite su sexto número, el cual espera salir sólo por Internet mediante este blog que hoy se presenta. El primer número de la revista salió en marzo del 2003, con un tiraje de 100 ejemplares, compartiendo escritos los alumnos organizadores y personas interesadas en intercambiar ideas. Pero no sólo se ha dedicado a publicar, sino que también a la organización de conferencias realizadas en un café del 'Portal grande' del estado de Tlaxcala. Dentro de los participantes escritores y conferencistas, ha contado con la presencia de la Maestra Rocío Lucero Muñoz, catedrática de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, así como con el Maestro Antonio Mateos Castro y el Doctor Juan Estrada catedráticos de la misma universidad. Ha organizado mesas redondas con diferentes temáticas en las instalaciones del departamento de Filosofía y Letras de la universidad, a su vez, lanzó una convocatoria para un premio de dibujo.


Dentro de sus objetivos, está la de aclarar el pensamiento sumergiéndose en él y sacando todo lo que esté dentro, sea lo que sea, siempre y cuando tenga que ver con el intelecto.
Cuerpo editorial:
León Morales
Bem Hurt García
Carlos Mateos
Higinio Candia
Esteban López
Luis García
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